Inicio › Notas › Historia clínica
NotaLa historia clínica en psicología: qué pide la ley y qué escribir
Publicado el 23 de septiembre de 2026 · Lic. María Belén Flood, M.P. 14845
Casi todas llegamos a la historia clínica por el lado del miedo: alguien nos dice que si pasa algo, lo primero que piden es eso. Vale la pena darla vuelta y pensarla por lo que es, que es una herramienta de trabajo que además tiene requisitos legales. Esto es lo que dice la ley argentina y cómo se traduce a una nota de sesión de un martes cualquiera.
La definición legal, que es más simple de lo que parece
La Ley 26.529 de Derechos del Paciente define la historia clínica como el documento obligatorio, cronológico, foliado y completo en el que consta toda actuación realizada al paciente por los profesionales de la salud. Cuatro palabras que importan.
Obligatoria: no es opcional aunque atiendas sola en tu casa. Cronológica: ordenada por fecha, sin huecos ni agregados posteriores disimulados. Foliada: con sus partes identificadas y sin hojas sueltas que puedan perderse o intercalarse. Completa: que permita reconstruir el tratamiento.
Qué tiene que contener
La norma pide la identificación inequívoca del paciente, los datos de quien lo asiste, y el registro cronológico de todas las actuaciones. Llevado a la psicología, eso se arma con: datos de identificación y contacto, motivo de consulta, antecedentes relevantes, encuadre acordado —frecuencia, honorarios, modalidad—, evolución sesión por sesión, intervenciones, derivaciones e interconsultas, y el consentimiento informado.
Sobre qué escribir en la evolución. Lo que registres tiene que permitirle a otro profesional, o a vos misma dentro de tres años, entender qué pasó y por qué hiciste lo que hiciste. No hace falta —ni conviene— transcribir textualmente lo que el paciente asocia. La historia clínica puede ser pedida por su titular, y a veces por un juez: lo que asientes tiene que poder ser leído por otros ojos sin dañar a nadie.
Diez años, desde la última actuación
El plazo de conservación es de diez años. El detalle que suele confundirse: se cuentan desde la última actuación registrada, no desde que se abrió la historia. Si alguien hizo tratamiento en 2019 y volvió en 2024 por dos sesiones, el reloj arranca en 2024.
Vencido el plazo, hay tres caminos posibles: entregarle la historia al paciente, acordar con él seguir guardándola, o conservarla en formato digital. Y si pensás deshacerte del original, corresponde avisarle al paciente al menos seis meses antes de que venza el plazo.
El paciente es el titular
Esto sorprende a mucha gente: la historia clínica es del paciente, no del profesional. Vos sos depositaria. Si la pide, hay que entregarle copia dentro de las 48 horas. También pueden pedirla su representante legal o, en caso de fallecimiento, sus herederos forzosos, con los recaudos del caso.
Por eso conviene tener el sistema armado de manera que emitir esa copia sea cuestión de minutos. Si cada pedido implica juntar papeles de tres cuadernos distintos, el plazo de 48 horas se vuelve un problema.
Formato digital: permitido, con condiciones
La ley admite la historia clínica informatizada. Pide asegurar la integridad, la autenticidad, la inalterabilidad, la perdurabilidad y la recuperabilidad de los datos, con accesos restringidos por clave, soporte no reescribible y control de modificaciones.
Traducido: contraseña propia, registro de cambios, y copia de respaldo. Un archivo de Word en el escritorio de una computadora sin contraseña no cumple ninguna de las tres. Una planilla compartida tampoco: cualquiera con el enlace la edita y no queda rastro de quién.
Lo que se suma: secreto y datos personales
Además de la 26.529 están el secreto profesional, que en el Código Penal tiene su artículo 156, y la Ley 25.326 de protección de datos personales, que clasifica los datos de salud como sensibles y exige medidas de seguridad proporcionales. La Ley 26.657 de Salud Mental agrega sus propios principios sobre el acceso a la información y la confidencialidad.
Cinco cosas que conviene revisar hoy
Si querés hacer un chequeo rápido de cómo estás parada: ¿podrías entregar una historia completa en 48 horas si te la piden? ¿Tenés el consentimiento informado documentado de cada paciente en tratamiento? ¿Alguien más puede acceder a tus registros —alguien de tu casa, alguien del consultorio compartido—? ¿Tenés una copia de respaldo si se rompe o te roban la computadora? ¿Sabés hace cuánto fue la última actuación de cada historia que tenés guardada?
Esta nota es orientativa y está escrita desde la práctica, no desde el derecho: no reemplaza el asesoramiento de un abogado ni las normas propias de tu colegio profesional, que pueden agregar requisitos según la jurisdicción.
Si querés ver cómo se resuelve esto sin trabajo extra, mirá la historia clínica electrónica en Mi Consultorio.
Probalo diez días gratis, sin tarjeta
Agenda, historia clínica, notas de sesión y cobros en un solo lugar. Hecho en Argentina por una psicóloga en ejercicio. No se cobra nada durante la prueba y cancelás cuando quieras.
Comenzar la prueba