Cuándo derivar un paciente y cómo hacerlo
Publicado el 11 de octubre de 2026 · Lic. María Belén Flood, M.P. 14845
Al principio cuesta mucho más derivar que aceptar. Se mezcla la necesidad de tener pacientes con la idea de que derivar es admitir que no podés. Es al revés: saber a quién no atender es una de las primeras competencias clínicas que se construyen, y hacerlo bien es una intervención en sí misma.
Tres motivos para derivar
Conviene distinguirlos, porque se resuelven distinto.
1. El caso excede tu formación o tu alcance
El Código de Ética de la FePRA lo dice sin vueltas: los psicólogos proveerán solamente aquellos servicios y técnicas para las que están habilitados, reconociendo las fronteras de sus competencias particulares y las limitaciones de su pericia. El artículo 3.1.8 contempla expresamente el deber de derivar a otro profesional.
Esto no significa derivar todo lo que te da miedo la primera vez. Significa distinguir entre «esto me pone nerviosa y lo llevo a supervisión» y «esto necesita una formación específica que no tengo». Un trastorno de la conducta alimentaria con compromiso clínico, un cuadro que requiere un abordaje con equipo, una evaluación neuropsicológica, una pericia: ahí la respuesta no es leer un libro el fin de semana.
2. El paciente necesita además otro nivel de atención
Acá no derivás: sumás. Es el caso más frecuente y el que más se demora. La Ley 26.657 plantea la atención en salud mental a cargo de un equipo interdisciplinario, y en la práctica eso significa que psicoterapia y psiquiatría, o psicoterapia y clínica médica, trabajan en paralelo sobre el mismo paciente.
3. Hay algo en el vínculo que lo hace inviable
Conocés al paciente o a su familia de otro lado, hay un conflicto de intereses, o atravesás un momento personal que te impide sostener ese caso en particular. El Código de Ética también contempla el último punto, en el artículo 3.3.7: evitar emprender actividades profesionales cuando los propios conflictos personales puedan interferir. Derivar ahí es cuidado, no deserción.
Cuándo pedir interconsulta psiquiátrica
No hay una lista cerrada, pero estas situaciones la justifican casi siempre:
- Riesgo para la vida o la integridad del paciente o de otras personas.
- Sintomatología que no cede y compromete el funcionamiento básico: sueño, alimentación, trabajo, cuidado personal.
- Presencia de síntomas psicóticos, episodios de desorganización o cuadros con componente maníaco.
- El paciente ya toma psicofármacos sin control profesional actual, o los dejó por su cuenta.
- Sospecha de una causa orgánica detrás del cuadro: ahí la derivación es a clínica médica primero.
- Consumo problemático de sustancias que requiere abordaje específico.
Pedir interconsulta no es «mandarlo al psiquiatra a ver qué dice». Es una pregunta concreta de un profesional a otro. Si la escribís como pregunta, la respuesta vuelve más rápido y más útil.
Qué escribirle al colega
Una nota corta alcanza, y tiene que poder leerse en un minuto:
Modelo. «Estimado/a colega: derivo a [nombre], de [edad] años, en tratamiento psicoterapéutico conmigo desde [mes y año], con frecuencia semanal. Motivo de consulta inicial: [una línea]. Evolución: [dos líneas]. Consulto por [la pregunta concreta: evaluación de tratamiento farmacológico, evaluación de riesgo, descartar causa orgánica]. Medicación actual que refiere: [cuál o ninguna]. Quedo a disposición para trabajar en forma conjunta. [Nombre, M.P., teléfono].»
Lo que no va: la historia clínica completa, el material de las sesiones, hipótesis extensas. Se comparte lo necesario para responder la pregunta.
Qué información se puede compartir
El secreto profesional sigue vigente cuando el que escucha es otro profesional. Lo más limpio es tener la autorización del paciente, y que quede registrada. El Código de Ética de la FePRA, en su artículo 2.8.1.4, habilita a comunicar información cuando el propio consultante lo autoriza o lo solicita por escrito. El artículo 2.5 contempla el caso de la información que se comparte en el trabajo en equipo y en supervisiones, donde el deber de reserva se extiende a todos los que participan.
En concreto: le decís al paciente qué le vas a contar al otro profesional, él acepta, y lo asentás en la historia clínica. Cuando hay autorización escrita, mejor. Lo que está desarrollado con más detalle en la nota sobre confidencialidad y sus límites.
Cómo se lo digo al paciente
Esta es la parte que más se practica sola y la que más define si la derivación se concreta. Dos errores frecuentes: decirlo como si fuera una mala noticia, y decirlo al final de la sesión sin tiempo para hablarlo.
Lo que funciona es nombrar el motivo en términos de lo que el paciente necesita, no de lo que a vos te falta, y ofrecer algo concreto:
«Por lo que venimos viendo, me parece que además de este espacio te podría ayudar una consulta con un psiquiatra, para evaluar si una medicación te daría un poco de aire con el sueño y la ansiedad. No reemplaza lo que hacemos acá: seguimos igual. Te paso el contacto de dos profesionales con los que trabajo y, si querés, le escribo una nota con lo que venimos trabajando.»
Cuando la derivación es total porque el caso no es para vos, el mismo criterio con otro contenido: lo que la persona necesita, por qué otro profesional está en mejores condiciones de darlo, y un nombre concreto. Nunca una lista genérica de «buscá en tu obra social».
Derivar no es soltar
- Dale uno o dos contactos concretos, no una indicación abstracta.
- Si el cuadro es serio, sostené el espacio hasta que la primera consulta con el otro profesional efectivamente ocurra.
- Preguntá en la sesión siguiente si pidió el turno. Si no lo pidió, eso es material clínico.
- Si trabajan en paralelo, acordá con el otro profesional quién hace qué y cada cuánto se hablan. Tres líneas por mail cada tanto evitan indicaciones contradictorias.
- Registrá todo: la indicación, el motivo, la fecha, a quién derivaste y qué pasó después.
Armar la red antes de necesitarla
La derivación funciona si tenés a quién derivar. Vale la pena construir eso de entrada: un psiquiatra de adultos y uno de niños y adolescentes si atendés esa población, alguien con formación en trastornos alimentarios, alguien en consumos problemáticos, una neuropsicóloga, una nutricionista, un clínico. Se construye presentándote, yendo a ateneos, preguntando en supervisión. Es, además, la principal vía por la que después llegan pacientes: el tema está en la nota sobre cómo conseguir tus primeros pacientes.
Preguntas frecuentes
¿Puedo seguir atendiendo a un paciente que empezó medicación con un psiquiatra?
Sí, y es lo habitual. La psicoterapia y el tratamiento farmacológico son abordajes complementarios. Conviene acordar con el psiquiatra quién hace qué y mantener un contacto mínimo, con autorización del paciente.
¿Qué hago si el paciente se niega a la interconsulta?
Primero, trabajar la negativa: casi siempre hay un miedo concreto detrás (quedar medicado de por vida, que signifique estar grave). Si hay riesgo y la negativa persiste, dejá constancia en la historia clínica de la indicación, de los motivos que le explicaste y de su respuesta, y evaluá con tu supervisor y con el colegio profesional cómo seguir.
¿Tengo que pedir autorización por escrito para hablar con otro profesional?
El Código de Ética de la FePRA, en su artículo 2.8.1.4, contempla que el consultante autorice o solicite por escrito la comunicación de información. Tener esa autorización escrita, o al menos registrada en la historia clínica, es la práctica más segura para los dos.
¿Es antiético derivar un paciente porque no me siento cómoda con el caso?
No, siempre que no sea un abandono. El Código de Ética contempla evitar actividades profesionales cuando los propios conflictos personales pueden interferir. Lo que corresponde es explicarlo con cuidado, ofrecer alternativas concretas y sostener el espacio hasta que el paciente esté efectivamente atendido.
¿Puedo cobrar la sesión en la que derivo?
Sí. Es una consulta profesional, con evaluación, indicación y nota en la historia clínica.
Para seguir leyendo
- Confidencialidad: hasta dónde llega el secreto profesional
- La primera entrevista: qué preguntar y cómo cerrarla
- Supervisión clínica: cómo presentar un caso
Fuentes
- Código de Ética de la FePRA (texto completo en PDF)
- Ley 26.657 — Salud Mental
- Ley 26.529 — Derechos del paciente, historia clínica y consentimiento informado
- Ley 7106 — Disposiciones para el ejercicio de la psicología (Córdoba)
Esta nota es orientativa y no reemplaza la supervisión clínica, el asesoramiento legal ni la consulta al colegio profesional de tu jurisdicción. Información revisada al 11 de octubre de 2026.
Probalo diez días gratis, sin tarjeta
Agenda, historia clínica, notas de sesión y cobros en un solo lugar. Hecho en Argentina por una psicóloga en ejercicio. No se cobra nada durante la prueba y cancelás cuando quieras.
Comenzar la prueba