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NotaCómo conseguir tus primeros pacientes
Publicado el 11 de octubre de 2026 · Lic. María Belén Flood, M.P. 14845
Te recibís, te matriculás, alquilás un consultorio o acomodás una habitación, y después viene el silencio. Esta es la parte de la que menos se habla y la que más ansiedad genera. No hay atajos, pero hay un orden que funciona mejor que esperar.
Antes que nada: no es cuestión de marketing
La mayoría de las consultas en práctica privada no llega por una publicidad: llega porque alguien te recomendó. Un colega que no tiene lugar, un supervisor, una médica que atiende a la familia, una docente. Eso significa que el trabajo principal del primer año no es producir contenido: es que un conjunto de personas concretas sepa que existís, que atendés y qué atendés.
Hay un límite normativo que conviene tener presente antes de armar cualquier anuncio: el Código de Ética de la FePRA establece que los anuncios profesionales deben incluir nombre y matrícula, absteniéndose de publicitar honorarios (artículo 6.1.1.1), que la publicidad en ningún caso debe ser exagerada de modo que tergiverse la índole y la eficacia de los servicios (6.1.1.2), y que no se puede usar el precio o la gratuidad del servicio como forma de propaganda (6.1.1.3). El artículo 6.2.2 prohíbe las declaraciones públicas falsas, engañosas o desorientadoras. En criollo: nada de «resultados garantizados en ocho sesiones», ni promociones de precio.
1. La red de derivación
Es la vía más efectiva y la que más tarda en construirse, así que empieza primero.
- Colegas con agenda llena. Los profesionales con lista de espera derivan todo el tiempo. Avisales que estás atendiendo, con qué población trabajás, en qué modalidad y cuáles son tus horarios disponibles. Cuanto más específico, más fácil es que se acuerden de vos cuando les llega una consulta que no pueden tomar.
- Tu supervisor. Es la persona que mejor conoce cómo trabajás. Suele ser la primera fuente de derivaciones reales.
- Médicos. Clínicos, pediatras, ginecólogos, obstetras, neurólogos. Reciben consultas que necesitan psicoterapia y muchas veces no tienen a quién derivar. Una presentación breve, tu disponibilidad y tus datos con matrícula alcanzan.
- Otros profesionales de la salud. Nutricionistas, fonoaudiólogas, kinesiólogas, psicopedagogas.
- Instituciones educativas. Si trabajás con niños o adolescentes, los equipos de orientación escolar derivan con frecuencia.
La derivación funciona en los dos sentidos: cuando a vos te llega una consulta que no podés tomar, derivala bien. Eso se recuerda. Cómo hacerlo está en la nota sobre cuándo derivar y cómo.
2. Instituciones, equipos y espacios compartidos
Trabajar en una institución al principio da tres cosas que la práctica privada sola no da: volumen de experiencia clínica, ingreso más previsible y contacto con colegas. Hospitales, centros de salud, fundaciones, programas comunitarios, equipos interdisciplinarios, gabinetes escolares, obras sociales con prestación propia. Muchas veces se arranca con una carga horaria chica y se combina con los primeros pacientes privados.
Compartir consultorio con otros profesionales también suma: baja el costo fijo mientras tenés pocos pacientes y el flujo de personas del lugar genera consultas.
3. Obras sociales: lo que conviene saber antes
Inscribirse como prestadora acerca pacientes, pero tiene letra chica. En general implica honorarios por sesión más bajos que el valor particular, pago diferido, cantidad de sesiones autorizadas limitada y trabajo administrativo de autorizaciones y planillas. Al empezar puede valer la pena por el volumen; conviene entrar sabiendo, no descubriéndolo en el tercer mes. Si atendés en Córdoba, la nota sobre obras sociales y autorizaciones tiene el detalle de cómo llevar esa parte sin mezclar la cuenta con los pacientes particulares.
4. Presencia online mínima
No necesitás una estrategia de contenidos. Necesitás que, cuando alguien escuche tu nombre, encuentre algo serio en treinta segundos. Lo mínimo:
- Nombre completo, título y número de matrícula.
- Qué atendés y a quiénes: adultos, adolescentes, niños, pareja; los motivos de consulta con los que trabajás.
- Modalidad: presencial —con zona, no necesariamente la dirección exacta— y si atendés online.
- Cómo pedir un turno, en un paso. Un link de reservas o un número. Si para pedir un turno hay que escribir un mail y esperar, se pierden consultas.
- Tu formación, sin inflarla. Cursos terminados, no cursos en los que te inscribiste.
Si atendés presencial, una ficha de empresa en Google con tu zona y tu modalidad aparece en las búsquedas de «psicólogo en» más tu barrio, que es exactamente lo que busca la gente.
5. Redes sociales, si te gustan
Funcionan si te resultan sostenibles y si no prometen lo que no se puede prometer. Tres criterios que evitan problemas: no se usan casos de pacientes identificables, no se garantizan resultados y no se da tratamiento por mensaje directo. Si publicás material psicoeducativo, que sea material que puedas sostener clínicamente, con la fuente cuando corresponde.
Y algo que a veces se pierde de vista: una cuenta con pocos seguidores y publicaciones serias convierte mejor que una cuenta grande de frases motivacionales. El que te va a consultar no está midiendo tu alcance.
Qué cobrar al principio
La tentación es cobrar muy poco para «conseguir experiencia». El problema es doble: es difícil subir después con los mismos pacientes, y un valor muy por debajo del mercado comunica algo sobre tu trabajo que no querés comunicar. Si necesitás flexibilidad, es más sano tener un valor definido y reservar unos pocos lugares a valor diferencial, con criterio y por tiempo acotado, que bajar el precio general. El método para calcular tu valor a partir de tus costos reales está en la nota sobre honorarios.
Acordate del artículo 6.1.1.1 del Código de Ética: los anuncios profesionales se abstienen de publicitar honorarios, y el 6.1.1.3 prohíbe usar el precio o la gratuidad como propaganda. El valor se conversa en la consulta, no se pone en el flyer.
Los primeros diez pacientes: qué medir
Dos números alcanzan para empezar a decidir con datos en lugar de sensaciones:
- De dónde vino cada consulta. Anotalo en una columna desde la primera. A los seis meses vas a saber qué vía te trae pacientes de verdad y cuál te consume tiempo sin resultado.
- Cuántas primeras entrevistas continúan. Si de diez primeras entrevistas siguen dos, el tema no es la cantidad de consultas: es algo de la primera entrevista o del encuadre. Hay una guía en la nota sobre la primera entrevista.
Cuatro errores que se repiten
- Aceptar todo lo que llega. Un caso que excede tu formación no se resuelve con voluntad, y sostenerlo es un riesgo para el paciente y para tu matrícula.
- No tener encuadre escrito. Sin consentimiento informado ni política de ausencias, cada situación se negocia de cero y siempre perdés.
- No supervisar «hasta tener más pacientes». La supervisión es parte del costo de ejercer, no un lujo posterior.
- Esperar. El primer año, las consultas aparecen porque movés algo cada semana: una presentación, un ateneo, un mensaje a un colega. No porque el sitio esté publicado.
Y lo administrativo, en paralelo
Matrícula, monotributo, consentimiento, historia clínica, agenda y cobros conviene tenerlos resueltos antes del primer paciente, no después del quinto. Está todo en orden en el checklist para organizar tu primer consultorio.
Cómo lo hago yo
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Preguntas frecuentes
¿Puedo publicar mis honorarios en Instagram o en mi web?
El Código de Ética de la FePRA pide que los anuncios profesionales incluyan nombre y matrícula y se abstengan de publicitar honorarios (artículo 6.1.1.1), y prohíbe usar el precio o la gratuidad del servicio como forma de propaganda (artículo 6.1.1.3). El valor de la sesión se conversa en la consulta.
¿Cuánto tarda en llenarse una agenda?
Depende de la zona, la modalidad y la red con la que cuentes, y es habitual que lleve entre uno y dos años llegar a una agenda estable. Por eso la mayoría combina al principio práctica privada con algún trabajo institucional.
¿Conviene empezar atendiendo online?
Es una buena forma de empezar: baja los costos fijos y amplía la zona de alcance. En Argentina la teleasistencia está contemplada por la Ley 27.553, y hay cosas que conviene acordar con el paciente antes de la primera videollamada: están en la nota sobre atender por videollamada.
¿Puedo ofrecer la primera consulta gratis para atraer pacientes?
El Código de Ética prohíbe usar la gratuidad del servicio como forma de propaganda (artículo 6.1.1.3). Distinto es un trabajo con honorarios diferenciales acordado en la consulta, que es una decisión clínica y económica, no un anuncio.
¿Necesito un consultorio propio para empezar?
No. Compartir consultorio por horas, trabajar en un espacio con otros profesionales o atender online son formas habituales de arrancar sin asumir un alquiler completo desde el primer mes.
Para seguir leyendo
- Cómo organizar tu primer consultorio: checklist administrativo
- Cuánto cobrar una sesión de psicología
- La primera entrevista: qué preguntar y cómo cerrarla
Fuentes
- Código de Ética de la FePRA (texto completo en PDF)
- Ley 7106 — Disposiciones para el ejercicio de la psicología (Córdoba)
- Colegio de Psicólogos y Psicólogas de la Provincia de Córdoba
- Ley 26.529 — Derechos del paciente, historia clínica y consentimiento informado
Esta nota es orientativa y no reemplaza la supervisión clínica, el asesoramiento legal ni la consulta al colegio profesional de tu jurisdicción. Información revisada al 11 de octubre de 2026.
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